Vida en tu cocina | El invierno en la cocina
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El invierno en la cocina

El invierno es la época más fría del año y esta circunstancia propicia que pasemos mucho tiempo en casa o en lugares protegidos del frío. Al mismo tiempo, durante este período se produce la primera tendencia del año hacia el movimiento, la expansión y la energía más vital. Los días comienzan a crecer, se empiezan a observar pequeñas señales de vida en las ramas de algunos árboles,… La energía inicia su proceso de activación, de fluir, sobre todo a medida que nos aproximamos a la primavera. El invierno se relaciona con la energía del amanecer, poco a poco la claridad y el movimiento asoman.

Desde el punto de vista de la alimentación energética y macrobiótica, es importante nutrirse en esta época del año con energías de efectos que refuercen el organismo, que generen calor interno y también un poco de actividad. De esta forma, estaremos en sintonía con la naturaleza, fuertes y resistentes ante los resfriados que acechan en esta época del año. La energía que activa y refuerza la conseguiremos con alimentos de temporada y condimentos que aporten calor y con formas de cocción adecuadas donde predominarán las que utilicen fuego, mucho tiempo y aceite, siempre combinando con alguna cocción ligera. Según la medicina china, el invierno es tiempo de nutrir los riñones y la vejiga. Estos órganos se nutren con alimentos como el trigo sarraceno, las algas, legumbres como las azukis, condimentos salados de buena calidad como la sal marina sin refinar, el miso, salsa de soja, ciruela umeboshi. El sabor principal es el salado.

Adoptando de forma progresiva una alimentación más relacionada con los cambios estacionales, escuchando a nuestro organismo y dándole lo que la naturaleza nos ofrece en abundancia y en la época precisa, nuestro cuerpo se irá regenerando, nuestros órganos se depurarán y reforzarán y nos sentiremos más adaptados a nuestro entorno.

ALIMENTOS PRINCIPALES DE INVIERNO

  • Cereales integrales en grano: trigo sarraceno, mijo, arroz integral de grano corto y avena, principalmente.
  • Verduras de raíz y redondas de estación: lombarda, nabo, repollo, cebolla, zanahoria, chirivía, coliflor o hinojo.
  • Verduras de hoja verde de estación: brócoli, berros, escarola, puerro, apio y col verde, entre otras.
  • Legumbres: azukis, lentejas o garbanzos, principalmente.
  • Algas: kombu, wakame y espagueti de mar, especialmente.
  • Frutos secos: nueces, avellanas y almendras, de forma habitual.
  • Frutas frescas de estación: manzana, pera y naranja, entre otras.
  • Frutas secas: uvas, albaricoques o dátiles.
  • Otros alimentos de estación: castañas, alcachofas o endivias.

BEBIDAS INDICADAS PARA EL INVIERNO

  • Variedad de infusiones: tomillo, regaliz, té bancha o hinojo a las que se les puede dar un toque de jengibre. También el té de jengibre.
  • Bebida de cereales caliente sola o con un toque de melaza y canela: arroz, avena y almendras, entre otras.
  • Todo tipo de sopas, entre ellas principalmente la de miso.

Además, bebida caliente de melaza con kuzu o bebida caliente de zumo de manzana.

RECOMENDACIONES

A continuación se listan una serie de recomendaciones para la época invernal:

  • Incrementa ligeramente el consumo de cereales integrales en grano, preferentemente cereales integrales de energía concentrada como el trigo sarraceno, el mijo y el arroz de grano corto.
  • Usa un poco más de sal, más aceite en la cocción y menos agua, ayudará a mejorar la resistencia al frío. Las temperaturas bajan y nuestro organismo necesita más calorías para mantener el calor corporal.
  • Emplea mayor cantidad de sopas o caldos a los que les puedes añadir cereales, legumbres o algas para hacerlos más consistentes y espesos. También les puedes incorporar pescado, si no eres vegetariano/a. Otra opción es que rehogues la verdura de la sopa primero, aportará más consistencia y mayor efecto de calor a la sopa.
  • Usa más cantidad de condimento salado al cocinar como miso o de salsa de soja (siempre con moderación), sin olvidar servirlo con un toque de energía ligera como el perejil crudo, cebollino, hojas de apio, jengibre que creará movimiento.
  • Utiliza hierbas aromáticas mejor secas y añádelas al principio de la cocción.
  • Aumenta ligeramente la cantidad de proteína a consumir durante esta estación, es el momento para introducir más pescado.
  • Consume más verduras de raíz y redondas y menos de hoja verde.
  • Evita el consumo de alimentos crudos, utiliza en la medida de lo posible algún método de cocción incluyendo los que no precisen fuego.
  • Emplea cocciones largas y lentas a fuego medio-bajo a diario, como estofados de legumbres, de otras proteínas vegetales, salteados largos de verduras. Incluye horno, presión y algunas tempuras o fritos.
  • Complementar las cocciones largas con alguna cocción corta como vapor, hervido o escaldado.
  • Incrementa el consumo de algas, es época de remineralizarse aunque no en exceso.
  • Consume más cantidad de alimentos fermentados a diario como pickles (verduras maceradas con agua, sal y fermentadas), miso, salsa de soja, ayudan a mejorar la digestión y a regenerar la flora intestinal.
  • Utiliza más frutos secos y semillas tal cual o en forma de mantequillas o aceite.
  • En cuanto a los postres, puedes utilizar verduras dulces como la calabaza o la zanahoria, y fruta cocinada (vapor, plancha, horno). Las castañas pilongas proporcionan una base muy dulce para elaborar purés, cremas… También puedes añadir frutos secos o frutas secas.
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