Vida en tu cocina | Primavera en la cocina
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Primavera en la cocina

Primavera en la cocina

La primavera es la época del año en la que la naturaleza despierta y se produce un nuevo renacer. La energía de la primavera es una energía de apertura, los días son más largos, las temperaturas se suavizan pasando a ser más agradables. Es el momento ideal para desprendernos de todo aquello que hemos ido acumulando durante los meses de invierno y que ya no necesitamos y, además, dificulta el movimiento. Es una estación de transición en la que pasamos del intenso frío del invierno a las altas temperaturas del verano. De los cortos días del invierno, a los largos días del verano. La primavera nos deleita con su “humor” cambiante: sol, lluvia, frío, calor. Produce en nuestro cuerpo la necesidad de moverse, de salir a disfrutar de la naturaleza, adaptarse a todos los cambios primaverales. Necesitamos prepararnos para la llegada del verano y afrontar satisfactoriamente las altas temperaturas.

Según la medicina china, la primavera es la época de limpiar y depurar el hígado y la vesícula biliar, en caso contrario, estos órganos tienden a sobrecargarse en verano. El hígado es uno de los órganos que más funciones realiza en el cuerpo. Es necesario cuidarlo adecuadamente pues se encarga de funciones tan importantes como depurar la sangre, realizar el metabolismo, almacenar hierro para producir la hemoglobina o producir la bilis para el proceso digestivo.

Desde el punto de vista de la alimentación energética y macrobiótica, la primavera es el momento de limpiar y eliminar los excesos de energía pesada y densa del invierno. El hígado y la vesícula biliar se depuran con alimentos como cebada, algas marinas y verduras de hoja verde en abundancia, entre otros. Además, es importante comer menos cantidad, sin someter al cuerpo a largos ayunos (más de 24 horas).

ALIMENTOS PRINCIPALES EN PRIMAVERA

  • Verduras de temporada especialmente hoja verde (judías verdes, brócoli, col verde, tirabeques, berros, canónigos, rúcula, lechuga de hoja de roble, etc…).
  • Nabo (cualquier tipo, incluyendo daikon) y rabanito.
  • Champiñones y toda clase de setas (particularmente, shiitakes).
  • Tomar una pequeña cantidad de algas a diario.
  • Sopa de miso suave con verduras.
  • Licuados (zanahoria; zanahoria y manzana; zanahoria, apio y unas gotas de limón o jengibre fresco; piña)
  • Utilizar jengibre fresco, ajo y especias.
  • Otras verduras depurativas: alcachofas, espárragos, remolacha, endibias, hinojo, apio, y pepino (finales de primavera).
  • Cereales integrales en grano de naturaleza ligera: cebada, arroz integral de grano largo o mediano, arroz integral basmati, quinoa.
  • Pastas integrales (espelta, kamut, centeno, trigo).

ALIMENTOS A REDUCIR O A EVITAR

  • Horneados (pan, bollería, pastelería, galletas, pizzas,…).
  • Toda clase de grasas saturadas de origen animal (quesos, embutidos, carnes,..).
  • Sal cruda, condimentos salados y snacks salados.
  • Alimentos ahumados de origen animal.

Todos estos alimentos consumidos regularmente producen energía de concentración, acumulación, tensión y calor interior extremo; efectos completamente opuestos energéticamente a lo que deseamos: depurar, desintegrar y eliminar.

BEBIDAS INDICADAS EN PRIMAVERA

  • Variedad de infusiones depurativas: diente de león, té verde, boldo, cardo mariano,…
  • Zumos de frutas naturales y licuados de verduras, principalmente durante la mañana con unas gotitas de cítricos o de jengibre fresco.
  • Sopas claras de verduras.
  • Té bancha, té kukicha, té roiboos.

 

RECOMENDACIONES

A continuación te muestro una serie de recomendaciones para la época primaveral que nos ayudarán a evitar o reducir los síntomas típicos primaverales como pueden ser alergias, cansancio y apatía, sobre todo al comienzo de la estación:

  • Disminuye la cantidad de sal y de aceite en la cocción así como otros condimentos salados. Controla el uso del aceite en crudo.
  • Incrementa el consumo de alimentos de hoja verde (hoja de rábano, hoja de nabo, judías verdes, tirabeques, berros, canónigos, rúcula, col verde, parte verde del puerro, etc…). Dale más color a nuestros platos.
  • Usa más hierbas aromáticas, mejor frescas que secas, y añádelas al final de la cocción (menta, cebollino, perejil, cilantro, albahaca, etc…).
  • Aumenta el uso de alimentos ácidos como los fermentados: pickles cortos, chucrut, aceitunas, a diario. Es el momento de utilizar más cocciones cortas y a fuego medio-alto como: vapor, salteado corto, hervido 3 minutos, escaldado a diario. Este tipo de estilos nos darán chispa, vitaminas, una energía ligera y activa con textura crujiente.
  • Incluye también regularmente una cocción sin fuego como: germinado, macerado o prensado con propiedades parecidas a los estilos anteriores, además refrescan.
  • Si es necesario, introduce durante la mañana el consumo de fruta y verdura fresca y cruda en forma de zumos o licuados ayudando a refrescar, depurar y limpiar.

 

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BIBLIOGRAFÍA

  • Cuevas Fernández, Olga (1999), El equilibrio a través de la alimentación
  • Bradford, Montse (2001), La nueva cocina energética (Océano Ámbar)
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